
Ciudad Universitaria, Ciudad de México.- Aunque se encuentra en una etapa de planificación y en proyectos que aún no pueden concretarse, permanece la aspiración científica de llegar a las superficies de los planetas Venus y Marte por su cercanía con la Tierra, externó la investigadora del Departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica de la UNAM, Diana Ivett Rojas Castillo.
La especialista en ionósferas de cuerpos no magnetizados, como los dos primeros, aseguró en entrevista que estos ambientes planetarios pueden proporcionar demasiada información con relación al conocimiento de nuestro mundo porque se piensa que Marte era similar hace millones de años.
Al participar en la Semana Mundial del Espacio México 2026. “Rocket Revolution”, efectuada en instalaciones de dicha entidad universitaria, explicó que debido a esa cercanía se plantea una iniciativa de colonización.
Ello ha generado una especie de encantamiento particular en las y los científicos para descifrar qué le ocurrió en su historia que ya no es como nuestro orbe. Incluso se le llamó, en ocasiones, “la gemela de la Tierra” y eso lo coloca para ser un objetivo especial de investigación, señaló la también coorganizadora del encuentro académico.
La investigadora sobre acoplamiento del viento solar con magnetósferas planetarias abundó: la observación implica también la exploración. Siempre nos estamos preguntando alrededor de nosotros qué hay. Esa búsqueda va desde lo inmediato -la oficina o la casa- hasta qué hay más allá de nuestro planeta y cómo indagar esos otros ambientes que no son tan inmediatos.
De alto nivel
Compartió que, en general, México está en una etapa primaria con relación a esa tecnología espacial, y que en particular también existen esfuerzos significativos en la Universidad Nacional respecto al tema.
En ese sentido, refirió, hay departamentos de investigación donde se usan datos de las grandes misiones espaciales de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial.
Ello coadyuva a posicionar a la comunidad científica espacial de nuestra nación en un buen lugar con relación a estudios que se llevan a cabo en el resto del mundo, donde probablemente su industria está más avanzada, “pero nos defendemos muy bien en términos de investigación básica”, subrayó.
Rojas Castillo expuso que las ciencias espaciales las tenemos, por ejemplo, en los teléfonos celulares; los sistemas de posicionamiento satelital fueron creados, en principio, como herramientas de uso militar porque las naves requerían un sistema de geolocalización. Esa utilización se extendió a otras labores y en la actualidad contamos con un sistema GPS que nos permite ir, saber y encontrar caminos.
“Es decir, podemos mapear el planeta. Eso es algo muy inmediato que tenemos. Toda la tecnología de internet y de wi-fi también son producto de la exploración espacial”, enfatizó.