
Isabel Covarrubias, quien ahora tiene 63 años, aseguró que desde el 22 de abril del 1992 jamás recuperaron su vida y su tranquilidad, ella quedó sola ya depende al cien por ciento del fideicomiso a los lesionados, pero teme que vaya a acabarse.
“La gente a lo mejor dirá hay 31 años y todavía quieren que los mantengan, ojalá que alguien esté un ratito en mi zapato, porque estos 31 años para mi han sido operaciones, dolores, pérdida de familiares, porque entonces ahora estoy sola y dependo totalmente del fideicomiso”.
Ella además requiere una prótesis de cadera, la cual lleva siete años solicitando.
Alejandra Gómez