
𝐏𝐨𝐫 𝐒𝐚𝐦𝐚𝐧𝐭𝐡𝐚 𝐅𝐨𝐧𝐬𝐞𝐜𝐚
Este fin de semana entró en vigor un tratado histórico de la ONU para proteger la biodiversidad de los mares, especialmente en aguas internacionales, donde hasta ahora prácticamente no había reglas claras.
El acuerdo, conocido como BBNJ, busca frenar amenazas como la sobrepesca y avanzar en la meta de proteger el 30% de los océanos para el año 2030. Hablamos de casi dos tercios del océano mundial, es decir, la mitad del planeta, que por primera vez contará con un marco legal completo.
El tratado permitirá crear una red global de áreas marinas protegidas, además de exigir a los países evaluar el impacto ambiental de actividades que afecten al mar y compartir beneficios de la llamada economía azul, como los recursos genéticos marinos.
Aunque ya fue ratificado por más de 80 países, organizaciones ambientales insisten en que se necesita una adopción casi universal para que el acuerdo sea realmente efectivo.
Actualmente, solo el 8% de los océanos está protegido, por lo que el reto apenas comienza.
